Debía ser en la madrugada, para que nadie en el barrio San Joaquín se enterara. Así, dos enamorados, que vivían a solo tres cuadras de distancia, se encontraron el 31 de diciembre a las seis de la mañana en la Iglesia Tres Avemarías de Valledupar, donde se dieron el “sí” para toda la vida hace 36 años. Era tan temprano que en las fotos de ese día pareciera que era de noche aún.
“Él estaba casi desde las 3 de la mañana vestido de un traje gris prestado, esperando en la puerta de la iglesia”, dice Juanita, la novia, aún asombrada después de tantos años, entre risas. Joaquín, el novio, confiesa que no podía dormir, temiendo que ella no llegara. Siempre ha imaginado el peor escenario, pero en esa ocasión, tras aceptar pasar la vida juntos, pensó que nada malo podría suceder a su lado.
“Yo había mandado a hacer el vestido, pero no le mencioné a ella (la modista) que era para casarme. Lo hice como si fuera un vestido normal, para que nadie sospechara, ya que nuestro plan era mantenerlo en secreto. No sé cómo se corrió la voz; quizás se lo dije a alguien sin querer. El caso es que, al final, llegaron a contárselo a mi hermana, y eso causó un gran revuelo. Prácticamente todo el barrio se enteró de que íbamos a casarnos, incluso mi mamá”, relató la novia, recordando el inesperado alboroto.











