Realizar actividades cotidianas como sentarse en la puerta de la casa, salir a caminar o jugar, es por estos días para los habitantes del barrio Nueva Esperanza, noroccidente de Valledupar, significado de incomodidad, toda vez que su única plazoleta se convirtió en foco de contaminación e inseguridad.
Según la comunidad, el principal inconveniente que presenta la plaza localizada en la calle 6 con carrera 24, tiene que ver con el alumbrado público, debido que a las cinco o seis de la tarde el espacio queda a oscuras, convirtiéndose en el escenario ideal para los drogadictos.
Laura Acevedo, comerciante del sector, informó que la cantidad de consumidores es tal, que el olor afecta el medioambiente y evitan salir a la zona para no ser objetos de atracos.











