Vendedoras callejeras a la antigua, ‘atletas’ de semáforo, como María Fontalvo, parece que están en vía de extinción. Ella se ubica todos los días en el sector del Mercado Público de Valledupar, en la calle 21 con avenida Pastrana.
El rojo del semáforo hace frenar los carros, pero para ella es la señal de arranque; con pasos acelerados se acerca a cada vehículo para ofrecer más que un periódico, María se esmera porque sus clientes estén bien informados todos los días.
Comparte el área de trabajo con acróbatas, puestos estacionarios, limpia vidrios y artesanos. Sin embargo, María sigue ejecutando su oficio, amando y teniendo fe en que a través de este seguirá siendo el bastón de fuerza para sus hijos.











