“Imaginen que son carpinteros que saben hacer buenos muebles, pero no tienen herramientas ni madera para trabajar”, así comienza Aidé Mendoza, coordinadora municipal del programa Jóvenes en Paz, su intervención ante más de 70 jóvenes del barrio Bello Horizonte, reunidos en el Parque Didáctico para compartir los avances de sus proyectos. Durante los últimos seis meses, estos jóvenes han dedicado su esfuerzo a iniciativas que buscan suplir necesidades urgentes de su comunidad, apostando por cambios pequeños pero significativos.
La metáfora de Mendoza resuena en los rostros de quienes la escuchan, jóvenes que, en contextos marcados por la carencia de derechos fundamentales, saben que detalles como el cambio de operador o la ausencia de tutores pueden ser determinantes para culminar proyectos que podrían definir el rumbo de sus vidas. En el fondo entienden que son carpinteros y que la sociedad olvidó darles el hacha, el cincel y la madera; ahora saben que está en ellos romper los estigmas y transformar sus vidas en los 12 + 6 meses que dura el acuerdo de corresponsabilidad, pero la preocupación es un sol que quema y encandila.











