Durante esas dos horas, la noche del pasado martes, los residentes del barrio Pontevedra, en el norte de Valledupar, dejaron a un lado el televisor, el computador y se integraron como vecindad.
Según explicó el párroco de la Iglesia Espíritu Santo, l padre Yamit Martínez, esta actividad busca unir los lazos de amistad entre vecinos y que los residentes del sector recuperen la tradición de sentarse en las terrazas de sus viviendas, lo hicieron entre 7:00 y 9:00 de la noche.
“Con esta actividad pudimos sentarnos nuevamente en nuestros hogares, recibir y hacer visitas para así recuperar ese espacio de integración que habíamos perdido encerrándonos por miedo en el búnker de nuestras casas, cosa que no hace parte de nuestra idiosincrasia”, explicó el sacerdote.











