Por lo menos 130 familias de la vereda La Vega de Jacob, del municipio de Manaure, Cesar, han advertido el grave problema de salud pública y medioambiental al que se ven expuestos por la falta de gestión y tratamiento de las aguas residuales. La situación se presenta desde hace más de 9 años y desde entonces, según señala la comunidad, ‘no ha habido una solución real y definitiva’.
En el documento correspondiente a Estrategia Municipal de Respuesta a Emergencias, consultado por EL PILÓN, y que fue elaborado por la entidad territorial en 2012, ya se daba cuenta de que la laguna de oxidación “no presenta las especificaciones técnicas adecuadas para su funcionamiento y dar el tratamiento final necesario a las aguas servidas antes de incorporarse nuevamente al río Manaure”.
“Las aguas residuales están pasando directo a un pozo que se desborda, hace una cañada y va directo al río. No hay ninguna clase de tratamiento. A mí me habían dicho (sic) hace más o menos 6, 8 meses que no me bañara ahí, porque un gran porcentaje de las aguas negras de Manaure le está cayendo a ese río (sic)”, sostiene uno de los pobladores.











