Con la temporada de invierno del mes de octubre azotando a Valledupar, reapareció la problemática histórica de las redes de alcantarillado que no dan abasto con las descargas de agua lluvia, pues desde distintos puntos de la ciudad se escuchan las voces de quienes deben soportar que el agua se filtre hasta sus casas, además de los malos olores y el rebosamiento de las alcantarillas.
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Pero si de historias se trata, uno de los barrios que más sufre por esta problemática es Los Cortijos, donde en cada temporada de lluvias sus calles se convierten en “arroyos de aguas fétidas”.











