Por más de un año los habitantes del barrio Los Cortijos, específicamente los de la carrera 19A2y 19A1, entre las calles 7 y 9 C, han soportado malos olores a causa del desbordamiento de dos manjoles que se rebosan en barrios cercanos.
“Los vecinos y transeúntes tienen que soportar la pestilencia de estas aguas residuales y con el riesgo de infectarse. También los conductores se quejan porque sus vehículos se les mojan las llantas con aguas contaminadas y al llegar a sus casas se perciben los fuertes olores”, refirió un habitante de este sector.
Añadieron que han sido reiterados los llamados que han realizado a la Empresa de Servicios Públicos de Valledupar, Emdupar, para que tomen los correctivos urgentes y necesarios para superar de manera definitiva la situación contaminante.











