Como si se tratará del inhóspito y denso desierto de La Guajira, a lomo de mulo, carretillas o a pie, los niños de la comunidad Tezhumake recorren largos y extenuantes caminos en busca de agua que sacie su sed.
A unos 6 kilómetros del corregimiento de Patillal en el departamento del Cesar, rodeado por una vegetación árida y un sol atenuante se encuentra el asentamiento indígena Tezhumake en el que habitan Koguis, Wiwas y Arhuacos.
La comunidad, que se ubica entre la cuenca media-alta del río Ranchería y los cursos superiores del río Cesar y Badillo, ha experimentado durante largos años la difícil situación de perecer agua para el consumo humano.











