El olor putrefacto que deja el río de aguas servidas que corre por las calles de la tercera etapa de la Ciudadela 450 Años de Valledupar, está afectando la convivencia de sus residentes. “Ya no sabemos qué hacer, este problema está desde principio de año”, aseveró Jeiner Cotes, presidente de la Junta de Acción Comunal del sector.
El manjol que está ubicado en la carrera 38, diagonal al centro de salud del Hospital Eduardo Arredondo Daza, sede Valle Meza, pasó de ser un pequeño problema a ser “un rió de porquería”, dijo Cotes, quien expresó que las personas enfermas que van a la urgencia deben meterse al rió de aguas negras para ingresar al hospital.
“Este mes ha sido permanente el rebosamiento, Emdupar viene a arreglar, pero al día siguiente está en la misma situación, nosotros exigimos el cambio de tubería en esa zona para que el arreglo sea de raíz, no de miguitas como quiere hace Emdupar”, expresó.











