El Tarullal es un espacio verde del que pueden salir proyectos interesantes para preservar el medio ambiente y la fauna silvestre de la región. Sin embargo, este terreno de aproximadamente 47 hectáreas se ha convertido en sinónimo de inseguridad, peligro y miedo para la comunidad aledaña.
Consumo de estupefacientes, lugar para ‘desvalijar’ motos hurtadas y esconder todo tipo de elementos robados en la ciudad son algunas de las funciones que hoy en día cumple la antigua laguna de oxidación, según manifiestan los vecinos del sector.
Ante la necesidad latente de una inversión en el amplio terreno, que además de contribuir al medio ambiente, le dé vida a barrios como Amaneceres del Valle, Panamá y Los Cocos, sectores golpeados por la delincuencia que toma como corredor sus calles para dirigirse hasta su guarida principal.











