Todos en Villa Castro me hablaban de doña Teresita Cervantes, una mujer de gran carisma que todos quieren y respetan en el sector.
Cuando Agustín Rodríguez, presidente de la Junta de Acción Comunal de este barrio me la presentó, estaba sentada debajo de un gran árbol frente a su casa con un gorra de color verde biche, grande aretes y una sonrisa encantadora, apenas la vi, supe que era Teresita, la mujer de la que todos sus vecinos se sienten orgullosos.
Teresa tiene 74 años, pero no los aparenta, es oriunda de El Banco, Magdalena, y llegó a Valledupar en 1967 junto a sus dos hijos, buscando un buen futuro profesional para ellos.











