Inconformes se encuentran los residentes de los barrios Dundakare y Callejas Norte, debido a que según manifiestan, desde hace algún tiempo vienen denunciando sobre un sitio que en la fachada aparece como parqueadero privado pero que funciona como “amanecedero clandestino”.
Dicen los denunciantes que en horas de la madrugada e incluso durante el día se reúnen personas a consumir licor y hasta sustancias alucinógenas, con música a alto volumen que interrumpe las horas de sueño y acaba con la tranquilidad de los habitantes de esta zona residencial.
Uno de sus moradores manifiesta que el lugar es en un foco para la delincuencia porque este se ha convertido en expendio de sustancias psicoactivas “ya tengo identificado que en una de sus entradas prenden dos focos, cuando los dos focos están prendidos es porque la venta de droga está abierta” asegura esta persona que prefiere no ser identificada por temor a represalias.











