Mientras que la capital del vallenato en 1998 aumentaba su urbe en el norte, al costado sur en un territorio provisto de maleza, llegó un grupo de pobladores que a partir de intereses comunes aprendieron a construir comunidad.
“Un colectivo de familias llegamos en ese tiempo a trabajar para salir adelante, hasta que nos fuimos poblando y organizando para el cubrimiento de las necesidades que mejoró las condiciones de vida en el barrio”, dijo Marelbis Cardona.
Condición que construyeron poco a poco con la edificación de sus viviendas de cemento, cuando le compraron los predios a la señora Martha Dangond, para posteriormente implementar todos los servicios.
“Los primeros servicios públicos que logramos fue el de la luz y el gas. Hasta hace dos años concluimos con el servicio del agua obteniendo la instalación del alcantarillado”, agregó Cardona.











