Son las 6:30 de la tarde y Mónica Lora, luego de una larga jornada de trabajo, lo único que desea es llegar a su hogar, pero desde hace una semana esa rutina representa un peligro, debido a la avería del alumbrado público que tiene los alrededores de su vivienda a oscuras.
El temor de esta mujer no es un caso aislado, los habitantes de los conjuntos residenciales Marsella Real, Santillana y Diomedes Daza, al igual que usuarios del gimnasio Comfacesar, comparten esa desconfianza debido a la ausencia de servicio de alumbrado público en esta zona del noroccidente de la ciudad.
“Esta última semana ha sido muy difícil porque uno a oscuras es presa fácil para los delincuentes, si de día roban, ahora que se puede esperar en una calle oscura como esta”, dijo Mónica Lora, residente del conjunto Santillana.











