Alejandro Alvarado Daza es el hombre que ha contribuido en el pueblo a mantener la memoria de la música vallenata intacta. Las inspiradoras composiciones siempre van acompañadas de los tradicionales aires del género o de los populares instrumentos que en sus inicios hicieron posible su nacimiento. Tal como el carrizo o flauta de caña, que en compañía del auténtico tambor de cuero le hicieron la antesala al extranjero: el acordeón. Y así formar lo que hoy es el folclor.
Daza todavía canta como un vallenato genuino, cada vez que ameniza las reuniones con su ‘viejo carrizo’.
“Es un instrumento que llevo casi desde mi nacimiento, a los 15 años lo aprendí a tocar, a pesar de no saber ni escribir mi nombre en el cuaderno, porque soy analfabeto”, dijo.
Como quien aprende mirando y escuchando, Daza no solo cosechó este talento, sino que aprendió a componer miles de canciones que en el pueblo son conocidas y respetadas como cualquier compositor de reconocimiento.
Una de ellas es ‘La seductora’, una composición inspirada en las que para él han sido la mayor fuente de inspiración; las mujeres. Por eso en esta canción refleja la picardía que las identifica.











