Entre gatos, vacas, perros, marranos, chivos y gallinas conviven los adultos mayores en el hogar geriátrico de San Alberto, sur del Cesar.
“Los más de 24 abuelos que viven en el domicilio deben cohabitar con estos animales, lo que hace que estén propensos a enfermarse. La administración no le presta nada de atención a este hogar”, señaló un miembro de la comunidad, quien pido reserva del nombre pero hace un llamado de atención a las autoridades del municipio para que se revisen la situación.
“La atención es precaria, el doctor ni siquiera se aparece por allá, los familiares no son dolientes de sus seres queridos y la entidad ni siquiera manda a limpiar los alrededores de la casa porque para eso tienen las vacas, para que limpien el hogar”, explicó María Isabel Cujia, una de las exasistentes de enfermería que laboro en el hogar geriátrico.











