I
Símbolo de su dinastía
Ovidio el acordeonero,
aquel de Los Playoneros
de magistral melodía.
Músico de simpatía,
con reflexiones sencillas:
De tal palo, tal astilla,
el tigre nace pintado;
si el padre ha cultivado,
los hijos son las semillas.
II
Ejemplo de amor sagrado
de Nimia Córdoba Cantillo,
que construyó su castillo
con Ovidio Granados.
Eternos enamorados
cultivaron el corazón
de honradez y comprensión
de trabajar siempre unidos;
sus hijos son distinguidos
en el arte del acordeón.
III
El tiempo cerró el telón
en sus ojos parranderos;
su vida de acordeonero
es leyenda en la región.
Vive en el corazón
de amigos y seguidores,
que resaltan con honores
su grandeza musical;
el artista es inmortal
pregonan historiadores.
IV
Un verso de despedida
de su estancia terrenal,
el palacio celestial
ya le da la bienvenida.
Generosa fue su vida
de cristianos sentimientos,
de virtudes y talentos;
un ser humano ejemplar.
Hoy llora Valledupar,
pero el cielo está contento.
Por: José Atuesta Mindiola






