Más allá de las cifras y los titulares, la vida cotidiana de las personas LGBTIQ+ en el departamento del Cesar está marcada por el miedo, la discriminación y la falta de confianza en las instituciones. Así lo evidencia el informe anual de Caribe Afirmativo, “Con permiso para despreciar”, que no solo documenta hechos de violencia, sino que da voz a quienes resisten y construyen desde la diversidad.
Durante 2024, el Cesar registró cuatro homicidios de personas LGBTIQ+, 18 amenazas (la mayoría contra defensores de derechos humanos), y múltiples casos de violencia policial, sexual y digital. Sin embargo, Caribe Afirmativo advierte que estas cifras reflejan apenas “la punta del iceberg” debido al subregistro, impulsado por el temor a represalias y la revictimización institucional. “El miedo a denunciar y la percepción de la Policía como amenaza refuerzan el silencio de las víctimas”, señala la organización.
Cifras con rostro
Pero detrás de estos datos hay historias de vida y resistencia. Eliana Palma, coordinadora de la mesa de víctimas de La Paz, Cesar, y activista bisexual, compartió su experiencia de vida durante el lanzamiento de la estrategia nacional Enterezas en Valledupar: “He sido castigada por la sociedad por mi pensamiento sexual, pero fortalecida y le doy gracias a Caribe porque me escuchó. A mis 50 años, por fin encontré personas que me acompañan y se preocupan por mí”.






