Como de costumbre José Luis Nieto salió a las 5:00 de la mañana de su residencia en el barrio Primero de Mayo de Valledupar, a vender tintos en la Terminal de Transportes, un 22 de mayo de 2003, y sólo cinco años después se supo de su muerte en Villavicencio, Meta.
Desde entonces, su hermana Mara Helena Nieto emprendió en la búsqueda de una explicación sobre las reales causas de la muerte de su hermano; hasta un breve cara a cara con Álvaro Uribe Vélez fue necesario para lograr identificar los restos de José Luis, lo que ella señala como un mar de inconsistencias.
“A él lo encontraron muerto en el cementerio de la población sin cédula y sin nada, lo que decían en un principio es que había muerto en combate, hay muchas inconsistencias en el proceso porque me dicen que estuvo en la clínica con una herida de bala en los glúteos y aparentemente la afección había cicatrizado, además tenía un proceso por peculado, hecho que no entiendo porque él era un simple vendedor de tintos y estos delitos son típicos de funcionarios públicos.










