Con apenas 17 años y 4 meses, el encestador vallenato Crhistian Bernard ya saboreó la gloria de colgarse una medalla de oro con la camiseta de Colombia dentro de una competencia del ciclo olímpico.
El escenario no podía ser mejor. En su tierra natal, con la casaca tricolor y en un coliseo Óscar Muñoz abarrotado de público, Crhistian era el más local de los 12 jugadores nacionales. Por eso, cuando la chicharra anunció que la dorada se quedaba en casa, festejó a rabiar.
“Impresionante, es mi ciudad, mi ciudad nunca me ha defraudado y nunca lo hará, estoy muy alegre por el apoyo que me han dado”, fueron las primeras palabras de quien disputó los 5 encuentros en el escenario ubicado dentro de la Unidad Deportiva ‘La Gota Fría’. “Algo totalmente impresionante, algo que te llena el pecho, que te dan las ganas de seguir viviendo lo que es este deporte, todo el mundo ama lo que es el baloncesto, hoy en día no hay nadie que lo viva y sienta como lo estamos viviendo nosotros”, agregó.











