Aunque puede que no sea así, no es un buen mensaje para el ciudadano de a pie del Cesar que una entidad como la Superintendencia Nacional de Salud se muestre distante de una problemática como la que padece el Hospital Rosario Pumarejo de López; la Superintendencia tiene la posibilidad de hacer una presencia directa, visible y oportuna donde el mismo superintendente se acerque a Valledupar y presente cómo sería la intervención de esa Superintendencia en la salvación financiera y administrativa de ese hospital, y así evitar que en manos de una gerencia incapaz se llegue a un punto en el que esa ESE del orden departamental sea insalvable.
Así la situación no sea culpa de la Superintendencia, cualquiera entiende que como órgano que ejerce la inspección y vigilancia debe hacer presencia.
Super Aristizabal, le pregunto si las auditorías realizadas por esa Supersalud conocen qué ha hecho la gerencia del Rosario Pumarejo de López:











