Con sombrillas e impermeables para protegerse de las inclemencias del clima, católicos se dieron cita en la plaza Alfonso López de Valledupar para celebrar el tercer viernes de Jericó, en el marco de la Noche Blanca con la virgen María y San Benito. Los feligreses, vestidos de blanco y con velas en sus manos, enviaron un mensaje de reconciliación y paz al prójimo.
“El Señor ha venido a devolvernos la pureza, ha venido para enseñarnos a amar a Dios, a amar a nuestro prójimo, ha venido para arrancar de nuestros corazones el odio que no nos deja ser felices y el egoísmo que no nos permite construir relaciones sanas. Queremos que la gente pueda a hacer de Dios su refugio en medio de la dificultad, su fuerza en medio de la debilidad y el consuelo en medio del llanto”, explicó el sacerdote de la iglesia Inmaculada Concepción, Doriam Rocha.










