Una samaria llamada Francia Helena Hernández Acendra, de 75 años, se encontró con una gran sorpresa al irse a vacunar contra el covid-19, porque según la Registraduría del Estado Civil su cédula está inactiva porque había fallecido un mes atrás.
Lea también: Narcolepsia: la enfermedad que sufre el cantante Camilo
Al ser notificada por el funcionario de la Nueva EPS en Santa Marta, empresa encargada de la aplicación de la vacuna, de su supuesta muerte esta respondió: “¿Que yo estoy muerta?… y no me están viendo aquí”.











