El uso de videojuegos en niñas, niños y adolescentes se ha consolidado como una práctica cotidiana que puede aportar al desarrollo de habilidades cognitivas, sociales y creativas. Sin embargo, también plantea retos importantes para las familias, especialmente frente a dinámicas de uso excesivo y exposición a contenidos inadecuados.
Desde Red PaPaz se advierte que, en muchos hogares, las pantallas están siendo utilizadas como una solución rápida para calmar, entretener o “mantener quietos” a niñas y niños, lo que puede limitar experiencias fundamentales para su desarrollo en las primeras etapas de la vida.
“En la primera infancia, niñas y niños necesitan interactuar con su entorno, moverse y relacionarse con otras personas para aprender. La tecnología no puede reemplazar estas experiencias”, señala la organización.






