“Ha podido volver cantante a San Pedro para dejar al pobre Rafa tranquilo”. El aparte transcrito corresponde a la canción ‘Un ángel más en el cielo’, de la autoría de Poncho Cotes Jr, que los Hermanos Zuleta incluyeron en el LP ‘Mañanitas de Invierno’ que lanzaron en enero de 1993, sentido homenaje a la memoria de Rafael Orozco
Se han cumplido los primeros 29 años de la partida para siempre de ese caballero de los talones a la mollera, de sangre guajira, de Zambrano, y cesarense de Becerril, que con sus ideas y su comportamiento le puso ‘caché’ a los músicos y a la música vallenata. No es una ocasión más para conmemorar su ausencia, sino un día de renovado duelo por tantas cosas que están pasando en la música más representativa de Colombia, que si él estuviera por aquí no creo que estuvieran sucediendo.
Fue Rafa un artista que valoraba con sinceridad y trato digno el aporte de cada uno de los integrantes de su agrupación, respetaba sus derechos y en sus presentaciones y grabaciones, sin egoísmos mezquinos, propiciaba su lucimiento, no eran aquellos, para él, jornaleros a su servicio, sino compañeros de trabajo, algo que en estos tiempos es quimera, porque del acordeonero para abajo, salvo contadas excepciones, son víctimas de la discriminación y trato desmesurado por parte de quienes antes fungían como compañeros de fórmula y ahora los tratan como trapito de bajar olletas.










