Aunque por su nombre cualquiera lo relacionaría con el mítico boxeador de la legendaria película estadounidense, Rocky Trujillo está lejos de practicar el deporte de las ‘narices chatas’. Lo suyo es el acordeón, que heredó de su padre, Rocke Trujillo, y un poco de su madre, Yolanda Bolaño, quien tiene dinastía “por parte de los Bolaño y los Zuleta”.
Esa destreza en el instrumento de fuelles lo ha llevado a compartir parrandas, tarimas y estudios de grabación con casi todos los hijos cantantes de Diomedes Díaz y ahora está empeñado en no dejar morir la dinastía de los llamados grandes de la música vallenata.
El proyecto musical, que inició antes de pandemia, se llama ‘Rocky Trujillo y los Hijos de los Grandes’ y su propósito es ayudar a no dejar morir el legado de referentes del folclor que hoy ya no están como Diomedes Díaz, Jorge Oñate y Martín Elías, pero también de otros que siguen vigentes como Poncho Zuleta, Iván Villazón y Farid Ortiz.










