En 1981, en Bogotá se reunieron en el apartamento del compositor Fernando Dangond Castro, el cantante vallenato Iván Villazón, el acordeonero Gonzalo Arturo ‘Cocha’ Molina y Fidel Jesús ‘Nenón’ Solano (Q.E.P.D.) a parrandear y se llevaron un acordeón prestado que nunca más lo regresaron, instrumento que con el pasar los años se convirtió en una histórica deuda del folclor.
El compositor Fernando Dangond cuenta entre risas esa anécdota, que fue en La Ponderosa, una compraventa en la capital del país, donde Villazón, Molina y Solano dejaron el instrumento que un día lo llevó a ganar el Festival Vallenato, en la categoría Infantil.
“Los muchachos de la provincia se reunían en el tapete azul a parrandear, a pasarla sabroso; en una noche de esas esos tres vivos se me llevaron un acordeón y lo desaparecieron”, dijo Dangond Castro.
El acordeonero ‘Cocha’ Molina afirma que fue Iván Villazón, quien tenía ganas de parrandear, entonces pidieron el acordeón y lo llevaron a la casa de empeño. Era de tono cinco letra, natural tapado.










