A finales de los años setenta, cuando estaba la bonanza marimbera que traqueaba en todo el caribe colombiano ‘Poncho’ Zuleta aún no era el hombre rico que es hoy, y apenas comenzaba a perfilarse en el campo ganadero como un visionario y camellado empresario en esta actividad.
‘Poncho’ tenía algunas dificultades económicas y llegó a Barranquilla a la caja de cambio ‘Veinte de Julio’ que era propiedad de don ‘Gasparito’ Lubo, un respetable y reconocido comerciante oriundo de Riohacha, pero que en Barranquilla tenía su centro de operaciones. Con una recomendación de su compadre Lucky Cotes consiguió que el señor Lubo le cambiara un cheque por valor de un millón de pesos para ser recogido en un plazo máximo de un mes sin ningún cargo de intereses por lo bien recomendado que llegaba por su compadre Lucky.
Con el dinero en el bolsillo Zuleta se vino para su finca ‘Mi salvación’, al cerrar el negocio de una parcela que necesitaba anexar a su propiedad, ya que era una verdadera ganga y esto le permitiría aumentar su área de terreno.









