La muerte de Ovidio Enrique Granados Melo, reconocido como el ‘cirujano del acordeón’ y patriarca de una de las dinastías más importantes del vallenato, ha generado una profunda tristeza en el mundo de la música. El maestro falleció en Valledupar a los 84 años, dejando una huella imborrable como acordeonero, restaurador de instrumentos y formador de nuevas generaciones.
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Entre las numerosas reacciones que ha provocado su partida, una de las más emotivas fue la de su hijo, Juan José Granados, rey vallenato 2005, quien decidió despedirse públicamente de su padre a través de las redes sociales. Sus palabras estuvieron cargadas de gratitud, admiración y amor hacia quien consideró un ejemplo de vida.










