Los compositores Armando Darío Zabaleta Guevara y Samuel Antonio Martínez Muñoz, en años diferentes, decidieron no ir más a dos pueblos porque al primero lo mataba la tristeza y en el segundo corría peligro su vida. Desde distintos puntos de la inspiración lograron contar aquellos hechos que los marcaron de por vida, y eran motivos para olvidarse de esos territorios del departamento del Cesar. Todo tuvo su epicentro en el corregimiento de Patillal, municipio de Valledupar, y el corregimiento de Potrerillo, municipio de El Paso.
Para ellos no todo fue componerle al amor, donde eran unos expertos. Por ejemplo, Armando Zabaleta regaló una cátedra que dejó consignada en un verso. “Eso lo haría pa’ que te convencieras que el amor compra’o nunca es sincero. Ese que se consigue sin moneda ese sí es puro y verdadero”.
Samuel Martínez, prometió no regresar a un pueblo y cumplió






