Cuando tenían cuatro años edad, Carlos Andrés Vidal, junto a su hermano gemelo Carlos Daniel, solían ver vídeos de reconocidos cantantes vallenatos para imitar sus presentaciones con el anhelo de algún día ser como ellos.
Cuenta su padre que los niños se paraban frente al televisor a cantar, bailar y a divertir a los vecinos, quienes por las puertas y ventanas de la casa observaban sus actividades.










