El hombre que era magdalense de nacimiento, cesarense por decreto y cordobés de corazón, regaló el mayor ejemplo de honradez la noche del viernes primero de mayo de 1987 en la plaza Alfonso López de Valledupar, en la gran final del primer concurso Rey de Reyes del Festival de la Leyenda Vallenata, cuando interpretaba ‘Pedazo de acordeón’, su célebre canción en aire de puya.
Cuando a Gilberto Alejandro Durán Díaz el público lo aplaudía, silenció de repente su acordeón, y tomando el micrófono con su voz fuerte hizo la declaración que nadie esperaba: “Pueblo, me he acabado de descalificar yo mismo”.
Ante sus palabras, el público continuó aclamándolo y el jurado que integraban Lorenzo Miguel Morales Herrera, Gustavo Gutiérrez Cabello, Ovidio Granados Melo, Hugues Martínez Sarmiento y Armando Zabaleta Guevara, le permitió volver a ejecutar su canción a pesar del error que pudo pasar entre la rapidez de la ejecución de la puya, según lo manifestó el juglar nacido en El Paso, Cesar.









