“Uno se muere cuando lo olvidan”. Esta frase dicha frecuentemente por el pintor Jaime Molina Maestre no se ha cumplido porque su nombre y su obra siguen metidos en un canto y en el corazón de su familia. Además, al mirar el logosímbolo del Festival de la Leyenda Vallenata está presente su eterna creatividad.
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En esta exaltación del artista que tuvo la virtud de pintar el entorno de la tierra de los acordeones y toda su esencia, aparece su esposa Alma Rosa Torres Araújo, quien por primera vez después de 45 años de su partida se confiesa y cuenta detalles inéditos al lado del famoso pintor, su gran amor.









