El dolor volvió a desbordar la Biblioteca Departamental en la audiencia de la JEP: tres familiares de las víctimas se desmayaron, según denunciaron asistentes, al escuchar y ver frente a ellos al coronel (r) Juan Carlos Figueroa Suárez, excomandante del Batallón La Popa, sin recibir aún respuestas de fondo sobre la suerte de sus seres queridos. “Mi hijo no era guerrillero”, reclamó una mujer, mientras otras familias exigían que el reconocimiento tardío se traduzca en verdad verificable sobre quienes capturaron, trasladaron, asesinaron y presentaron ilegalmente a civiles como bajas en combate.
Este jueves 27 de agosto, en el marco del Caso 03, Subcaso Costa Caribe —relacionado con crímenes cometidos por integrantes del Batallón de Artillería n.° 2 La Popa—, familiares de las víctimas se sentaron frente al coronel (r) Juan Carlos Figueroa Suárez, comandante de esa unidad entre enero de 2004 y julio de 2005. La audiencia se realiza tras el reconocimiento tardío de responsabilidad del exoficial por hechos que, de acuerdo con la acusación de la Unidad de Investigación y Acusación de la JEP, dejaron 38 personas asesinadas, 11 de ellas desaparecidas forzadamente y nueve sometidas a tortura.
“¿Cómo una sola persona le puede hacer frente a 10, 15 o 20 hombres?”
Una de las mujeres relató que su hermano era campesino, salía desde temprano a trabajar y a regar un cultivo de tomate. Según su intervención, fue retenido, trasladado y asesinado, mientras que posteriormente fue presentado como muerto en combate. La familia cuestionó que, si había existido una confrontación, solo hubiera una persona fallecida: “¿Cómo una sola persona le puede hacer frente a 10, 15 o 20 hombres?”, preguntó un familiar durante la audiencia.









