Los gallos aún dormían cuando un faro de luces de color rojo, amarillo y azul se alzaron desde el parque de la Leyenda Vallenata para darle la bienvenida a más de 2.000 ‘runners’ que desde tempranas horas de la madrugada se dieron cita en este lugar icónico de la cultura vallenata para participar en la Media Maratón de la Independencia de Valledupar, organizada por la Caja de Compensación Familiar, Comfacesar.
El 13 de julio estaba cargado de un mar de emociones de cientos de cesarenses y corredores de diferentes partes del país que llegaron hasta Valledupar con un objetivo común: cruzar la meta. Sin embargo, cada participante dentro de sus coloridos zapatos escondían su propia historia, y un propósito que en el calentamiento empezó a correr en las gotas de sudor que resbalaban por sus rostros ante la ansiedad y el nerviosismo que se respiraba en el abarrotado parque.
Para algunos esta carrera fue la oportunidad para superar sus propios límites; otros buscaron la gloria en ser los primeros y obtener los preciados premios. Estaban aquellos que en esos 5k, 10k y 21k veían una “esperanza” para hacerle frente a temas personales. Sin ser menos, también estaban esas familias que participaron para fortalecer sus lazos familiares y enseñarles a sus hijos que por más de que sea difícil el recorrido hay que resistir.










