Querida Mariana: he leído con atención tu columna de opinión y, a diferencia de otras que has publicado, me permito decir que estoy en completo desacuerdo con lo que allí postulas. Mencionas varias cosas, pero intentaré refutar solo aquello que considero lo más importante —que no es poco—.
Para empezar, me gustaría —pensando en quienes no la han leído— resumir lo que publicaste: mencionas que el feminismo no pertenece a la izquierda ni a ningún sector político, y que su valor no está en discursos y simbolismos, sino en resultados concretos en la vida de las mujeres. También haces una crítica a la falsa dicotomía entre mujeres de derecha y candidatos progresistas. Y, entre otras cosas, cuestionas que se utilice el feminismo (claro, asumes que solo hay uno) como herramienta discursiva sin coherencia en la práctica.
Para sustentar lo anterior, te basas en ejemplos puntuales de figuras y gobiernos que dicen ser feministas, pero que se quedan cortos en la práctica (respaldo de funcionarios cuestionados o tensiones internas con liderazgos femeninos). Por último, y no menos importante, dices que “el feminismo les pertenece a las mujeres” y que sus luchas no deben vincularse ni atribuirse a ninguna corriente ideológica en particular.










