José Padilla López es el prócer naval más importante que ha dado el Caribe colombiano. Lideró la batalla del lago de Maracaibo en 1823, el combate que selló la independencia del Caribe. El país le puso su nombre a calles, plazas y a una provincia. Pero no teníamos certeza de su nombre completo. El “Prudencio” que le colgaron está en amplia discusión. No tenemos su partida de bautismo. Los libros parroquiales de Riohacha se perdieron en el siglo XVIII. De sus padres sabemos los nombres por una sola fuente: la partida de matrimonio de 1809. De sus abuelos, nada. De sus hermanos, una lista repetida sin fuentes primarias.
Página por página
Cuando leí el artículo “Descubriendo el origen de José Padilla: la citación negligente en la invención historiográfica de un prócer naval (1784-1808)”, de Mauricio Puentes, entendí que el problema no era falta de archivo. Era falta de rigor. Me di a la tarea de buscar en las fuentes primigenias. Si los libros parroquiales no estaban, quedaban los censos coloniales. Abrí el padrón de Riohacha de 1777 en el Archivo General de la Nación, signatura CENSOS-DPTOS-SC-10,6,D.68. Página por página. Familia por familia. Busqué el apellido Padilla en Camarones. No estaba. Busqué en Moreno. Tampoco. En las nuevas fundaciones, que eran sitios que hoy ya ni existen, tampoco. Hasta que en la página 46, en Riohacha, apareció un solo registro. Uno solo en todo el censo. José Oxencio Padilla, su esposa Juana de Luque, ambos pardos, y sus hijos: Andrés, Mathías, Melchor y Josef.










