El inicio del Mes del Orgullo en Valledupar y La Paz se ve ensombrecido por la persistente violencia y discriminación que enfrentan las mujeres lesbianas, bisexuales y trans (LBT) en el departamento del Cesar. Historias de agresiones físicas, violencia institucional, discriminación y negligencia estatal se entrelazan en un contexto donde la impunidad y la falta de garantías para la vida digna de las mujeres LBT siguen siendo la norma.
Cifras alarmantes y un contexto hostil
El informe anual de Caribe Afirmativo, “Con permiso para Despreciar”, revela que en 2024 se registraron en Colombia 164 homicidios/feminicidios de personas LGBTIQ+, lo que representa un aumento del 3,79 % respecto al año anterior. En el Cesar, la violencia persiste con severidad: cuatro homicidios, amenazas constantes y una “ausencia del Estado y la ineficacia de las rutas de protección o justicia en el territorio”. El informe advierte que la cifra oficial es solo la punta del iceberg, pues existe “un grave subregistro asociado al temor a represalias, la revictimización institucional y la falta de confianza en las rutas oficiales de denuncia”.
Testimonios desde la calle y el hogar
Las mujeres LBT relatan agresiones verbales y físicas en espacios públicos y privados. Una joven lesbiana de La Paz cuenta: “Un joven por mi casa me agredió verbalmente, me dijo ‘Esa hp lesbiana’. La mayor agresión que tenemos es por parte de los hombres”. Cuando llegó la policía, lejos de mediar, “nos iban a poner era comparendo. Independientemente de que yo sea lesbiana, ellos tienen es que mediar, no venir a ponerme comparendo. El tipo como venía con escoltas y arma, a él no le dicen nada. Es muy difícil defenderse”.










