En nuestra sociedad, los jóvenes y profesionales tienen un valor trascendente y un rol preponderante en la construcción de la misma. En por eso que la educación debe funcionar como una herramienta de transformación social que requiere de un trabajo contextualizado desde y para cada realidad.
La pandemia ocasionada por el covid-19 sacó a ‘flote’ la cantidad de conflictos sociales que padecen las comunidades; en ese sentido, durante todo esta emergencia sanitaria se ha aumentado la desigualdad, la pobreza, discriminación, inequidad de género, violencia intrafamiliar y demás problemáticas. Estas circunstancias llevaron a las personas a cuestionar el rol que tiene la educación y específicamente las universidades en la construcción de sociedad.
Esto se dio porque, según expertos en el tema, la transformación o sentido social que debe ‘incentivarse’ en las instituciones se están quedando sobre el papel. Eso se puede constatar en la brecha significativa que existe entre las proposiciones y las prácticas cotidianas de los procesos de formación.











