4 febrero, 2020

Una cacica chimila representará el Cesar en los premios Cafam

Desde 1998 se realiza el evento que premia a la mujer emprendedora y luchadora. Teodolinda Gastelbondo concursa junto a 30 lideresas.

A sus 74 años a constribuido a resistencia de la Etnia Chimila que hoy día se encuentra repartidas en diferentes zonas de Colombia. 

FOTO/SERGIO MCGREEN.

Teodolinda Gastelbondo es la cacica representante de la etnia chimila que estará participando por ser la mujer Cafam 2020 en su edición 33°, un reconocimiento anual que se hace para destacar a la mujer colombiana. En marzo se conocerá el resultado.

La nominación de esta cacica se debe a una ONG que pretende rescatar el reconocimiento de esta comunidad afectada por el conflicto armado y el olvido del Estado.

Cochimila es la organización sin ánimo de lucro que decidió postular a la líder indígena por la fortaleza que ella ha tenido para mantener su comunidad, permanecer en un territorio y lograr una propiedad colectivo en el municipio de El Copey.

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El espacio habitado abarca 200 hectáreas, comentó la representante legal de la organización, Marta Patricia Pava.

Nacida un 15 de junio de 1946, en Fundación, Magdalena, Teodolinda Gastelbondo es la representación viva de la resistencia indígena. Una mujer que a sus 74 años de edad persiste en el rescate de esta cultura ancestral que desde la colonización española sufre la falta de atención y ha sido parte de los daños colaterales del conflicto armado.

En conversación con EL PILÓN contó que su labor se ha empeñado en conseguir los territorios que hoy día han sido tomados por ganaderos y que se vieron afectados por el conflicto armado. “Nosotros trabajando tejiendo, haciendo mochilas con lana, eso lo hacen todas las mujeres, a mí no me corresponde por ser la cacica pero si velo por el trabajo”.

La etnia está débil por que no hubo una fortaleza en la lengua, yo hablo de todo pero la representación chimila se está acabando, aunque me reconocen como cacica. chimila es un pueblo muy amoroso”, recalcó.

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En la actualidad existen 26 familias conformadas por alrededor de cuatro a seis miembros. Es decir, unas 104 personas. Entre los dramas que vive esta milenaria comunidad está la desforestación, donde argumentó Teodolinda que los rayos solares han afectado gravemente la piel de las personas, al punto de sufrir quemaduras que conllevan a infecciones y que al no poder tener atención medica se avanza el malestar hasta enfermar y morir.

Los indígenas vivían de la sombra de los árboles. Las quebradas han disminuido su cauce por la misma situación, hay agua pero no como antes que se veían los peces. Por eso estamos buscando lograr nuestro territorio y así recuperarlo”.

CONTEXTO CHIMIL

La situación que plantea la cacica también abarca el drama de la educación donde los niños y jóvenes de la comunidad no logran acceder debido a la falta de recursos y a la mala salud que los arropa por las constantes enfermedades que padecen.

Por su parte, el cabildo Chimil, José del Carmen manifestó que debido a la migración forzosa de las poblaciones indígenas hacia otros territorios del Cesar, se ha visto afectada la cultura lo cual a su juicio acaba con lo tradicional y lo ancestral.

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El Estado ha tenido un incumplimiento con los chimiles, con el territorio que está ocupado por campesinos que los están despojando y nosotros queremos recuperar la tierra para conservarla y que vuelvan los animales como antes”, dijo.

A su juicio se ha violado el derecho de preservación de la etnia y las tierras aledañas donde habitan, forzando así movilizaciones. “Los españoles cuando vinieron dijeron conquistar pero hicieron fue un desorden”.

Según el cabildo, hay una sentencia 004 que habla de la unidad de tierra Santa Marta donde se da la orden de los territorios y exige el cumplimiento. “La corte suprema dijo en un documento que se cumpla con el pueblo chimil que está por desaparecer, ha sido un abandono institucional lo que sufrimos”.

Desde ese momento se vivió en esclavitud de los campesinos, decayendo la cultura y sus costumbres que hoy día a través de la cacica Teodolinda intentan mantener a flote y poder obtener a través del reconocimiento Cafam una mirada a su pueblo que pide atención.

Por: Daniela Miorta / EL PILÓN
Minorta19@gmail.com