Al mes de haber cumplido 68 años, María Rosalba García de Sepúlveda recibió el título de bachiller académico de la Institución Educativa Técnica Agropecuaria de Conejo, un corregimiento del municipio de Fonseca, La Guajira, que colinda con la vereda Pondores, territorio en el que vive desde hace 5 años tras iniciar su tránsito a la legalidad.
Rosalba sostiene que además de la tranquilidad, estudiar era uno de sus mayores deseos al regresar a la vida civil. “Toda la vida había soñado hacer el bachillerato e ingresar a la universidad. Pero no había podido. No había tenido esa posibilidad, hasta que apareció la oportunidad de estudiar por ciclo”, inicia contando, para luego de una pausa reflexiva agregar: “Parecía imposible, pero no, me gradué”.
En el 2017 fue operada a corazón abierto por problemas cardíacos. No era su hora, relata, le faltaban algunos sueños por cumplir, principalmente graduarse. Pero no fue un reto sencillo. Más allá de algunos libros, cartas y textos del día a día, desde hace más de 50 años no recibía clases en una institución.











