Alba Enoris Londoño Gutiérrez, 52 años, recuerda con nostalgia a su tierra Curumaní, desea anticipar su viaje a Colombia, aunque había previsto quedarse un año más. Ha pasado seis años en un pequeño pero extraordinario país, foco de la atención mundial. Es como del tamaño del Cesar, quizá algo más grande. “Imagínese, aquí somos como diez millones de habitantes”, dijo. Se recorre en carro en 5 o 6 horas.
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“Este país me ha permitido educar a mis 4 hijos en carreras profesionales, medicina, mecatrónica y dos ingenieros”, expresó. Se fue del Cesar a Buga, de modo que tiene clara la combinación del vallenato y la salsa. Pero trabaja con hebreos y ellos no combinan la carne con la leche. Toca limpiar todo. Ella trabaja con personas mayores y debe garantizarles su bienestar pero también sus costumbres y creencias. Busca clientes que hablen algo de español y los encuentra porque el idioma hebreo se le dificulta pero lo entiende.











