Corría el año 1999 cuando en Valledupar y otras ciudades de la región Caribe surgió la leyenda de que en el Vivero las muñecas Barbie cobraban vida en las noches, peleaban en los estantes y hasta amenazaban a los vigilantes del almacén, causando alarma entre los habitantes.
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El hecho marcó la infancia de las niñas de la generación Y o millennials, quienes dejaron de jugar con sus muñecas por miedo a que estas las fueran a atacar luego de escuchar los comentarios de sus padres, que, al parecer, les prohibía también











