Juan José, de 11 años, es un pequeño que desafortunadamente trabaja en las calles vendiendo caramelos para poder ayudar a su familia. Mientras realizaba sus labores, llamó la atención de un sujeto, que se percató de la curiosa forma en la que vende los productos.
“Yo vendo confiticos para ayudar a mi familia. Porque lastimosamente mi papá se fue para el cielo y pues mi mamá está muy enferma y mis dos hermanitos tienen 5 y 4 años”, respondió Juan José cuando le preguntaron a qué se dedicaba.











