La adicción al celular, o cómo se conoce técnicamente Nomofobia, es un problema que está adquiriendo proporciones alarmantes, sobre todo porque afecta más a jóvenes y adolescentes. De hecho, a diferencia de adicciones como el alcoholismo, la nomofobia se suele presentar entre los 11 y 12 años, una edad a la que muchos niños ya tienen su propio móvil o usan con frecuencia el de sus padres.
Es preciso destacar que el teléfono móvil es muy útil para comunicarnos y mantenernos conectados, pero cuando se convierte en una obsesión produce el efecto opuesto: nos desconecta de los demás.
Según estudios, 1 de cada 1.000 personas que utilizan uno dispositivo móvil tienen un alto riesgo de convertirse en adictos al celular.











