La figura de Francisco, conocido por su defensa de los más vulnerables y su llamado a una “Iglesia en salida”, será contrastada con la visión y primeras señales del papa León XIV, el nuevo líder espiritual de más de mil millones de católicos en el mundo.
Miles de fieles se congregaron en la Plaza de San Pedro tras la fumata blanca, esperando ver al nuevo Papa asomarse al balcón central de la Basílica para impartir su primera bendición “Urbi et Orbi” y dirigirse al mundo con sus primeras palabras como Sumo Pontífice.