Durante una década se ha repetido que el vallenato fue declarado Patrimonio de la Humanidad. Sin embargo, esa afirmación simplifica y distorsiona la decisión adoptada por la UNESCO en 2015. El organismo no otorgó un reconocimiento honorífico, sino que inscribió al vallenato tradicional en la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial que requiere medidas urgentes de salvaguardia, una categoría reservada para manifestaciones cuya viabilidad está en riesgo.