El Viernes Santo marca una pausa en la liturgia católica: no se celebra la eucaristía, en su lugar se realiza una ceremonia solemne centrada en la adoración de la cruz y el recuerdo de la muerte de Jesucristo.
El uso de los ramos evoca el gesto del pueblo de Jerusalén que, al no poseer riquezas materiales, utilizó lo que tenía a su alcance —hojas de palma y olivo— para alfombrar el camino de Jesús.
Ana del Castillo reaccionó con dureza a las declaraciones del presidente Gustavo Petro sobre Jesucristo, defendiendo su fe cristiana y cuestionando lo que calificó como una blasfemia, en una polémica que también generó respuesta de la Iglesia católica.