Este fenómeno no es una tendencia que pasará con el tiempo, sino el reflejo de una transformación estructural que se ve incentivada por la tecnología, confianza y necesidad para mejorar los recursos.
Las redes sociales se han convertido en una de las principales herramientas para medir este sentimiento, pues en ellas se publican información en tiempo real sobre las emociones y opiniones de millones de usuarios.